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Migración de datos: contrato, propiedad y salida

¿A quién pertenecen al final los datos, accesos y resultados? La respuesta a esta pregunta dice más sobre un proveedor que cualquier lista de referencias, y debe aclararse antes de la firma, no después.

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En resumen

Antes de encargar una migración de datos debe quedar aclarado por escrito: los datos y accesos pertenecen al cliente, en qué formato y qué plazo se entregan al finalizar, qué cuesta un cambio posterior, y que la documentación es una partida de la oferta y no un compromiso verbal.

01 — Contrato

Qué debe aclararse por escrito

  • Propiedad de datos y accesos. Pertenecen al cliente. Si un proveedor no lo confirma claramente, esa es la información más importante de la conversación.
  • Entrega en caso de finalización. En qué formato, en qué plazo, a qué costes.
  • Sin permanencia mínima sin contraprestación. La vinculación es defendible si se entrega algo a cambio — si no, no.
  • Qué cuesta un cambio posterior. No es el precio del proyecto lo que decide sobre los costes totales, sino la tarifa horaria para el tercer año.
  • Documentación como objeto de entrega. No como promesa, sino como partida en el presupuesto.

02 — Preguntas

Preguntas que deberías hacer

  • ¿Qué pasa si el proyecto se vuelve más caro de lo estimado — quién lo asume?
  • ¿A quién pertenecen los datos, los accesos y, si se desarrolla, el código fuente?
  • ¿Qué cuesta la operación en el segundo y tercer año?
  • ¿Cómo es la documentación que recibimos al final?
  • ¿Con qué medirían si el proyecto fue exitoso?
  • ¿Hay algún caso en el que nos desaconsejarían esto?

03 — Señales de alerta

Cuándo deberías ser escéptico

  • Resultados garantizados. Quien promete el primer lugar en Google o un aumento de facturación específico está vendiendo algo que no puede entregar.
  • Ningún no. Un proveedor que considera buena idea cada proyecto o no ha escuchado o solo vende.
  • Presión de tiempo. Descuentos limitados en precios de proyecto son una herramienta de ventas, no una oferta.
  • Relaciones de propiedad poco claras. Quien no dice claramente a quién pertenecen datos y accesos no tiene buenas intenciones.
  • Ninguna persona de contacto con conocimientos técnicos. Si en la primera conversación solo hay ventas, los malentendidos surgen ahí.

04 — Preguntas

Preguntas frecuentes

¿Necesitamos acceso a ambos sistemas simultáneamente para la migración?

Sí, al menos durante el período de las pruebas y el cambio efectivo. Después puede restringirse o cancelarse el acceso al sistema antiguo.

¿Cómo aseguramos que no se pierda nada?

Mediante el protocolo de recuento: se compara la cantidad de registros antes y después, se revisan muestras en cuanto a contenido. Solo después de esta aprobación se considera completada la migración.

¿Lo llevamos todo?

Rara vez tiene sentido. Registros inactivos, datos de prueba y procesos de hace diez años sobrecargan el nuevo sistema. Recomendamos migrar el inventario activo y mantener el resto disponible en archivo.

¿Qué ocurre con los archivos adjuntos y documentos del registro de datos?

Se transfieren siempre que el sistema de destino los admita. Cuando el formato no coincide, se aclara previamente si es necesaria una conversión o si tiene más sentido mantener un almacenamiento externo.

¿Cuánto dura una migración?

La transferencia en sí suele llevar horas. El tiempo se invierte en análisis, reglas y ejecuciones de prueba: normalmente de dos a seis semanas, dependiendo del estado de los datos antiguos.

¿Qué pasa si después del cambio falta algo?

Por eso existe el protocolo de recuento y la posibilidad de retroceso: el inventario antiguo permanece intacto hasta que se completa la aceptación. Son posibles ampliaciones posteriores de áreas individuales.

¿Podemos seguir trabajando en paralelo?

En cambios cortos sí, con una fecha de corte. En migraciones más largas, normalmente se sigue trabajando en el sistema antiguo hasta el cambio y se transfiere el incremento al final.

Siguiente paso

Hablemos brevemente de si esto vale la pena para vosotros.

Una conversación de veinte minutos suele bastar para aclarar si un proyecto tiene sentido. Si no, lo decimos: es más barato para ambas partes que una oferta que nadie necesita.